TIEMPOS DEL MUNDO

jueves, 16 de noviembre de 2017

NIBIRU: La eterna conspiración

¿Estamos a las puertas del fin del mundo tal como lo conocemos? Los teóricos de la conspiración han profetizado durante décadas acerca de un gigantesco planeta en nuestro sistema solar, apodado Planeta X o Nibiru, que tiene la capacidad de colisionar o pasar cerca de la Tierra, con consecuencias catastróficas. Y, por supuesto, la NASA ha sabido del misterioso planeta durante años, pero se ha negado a advertirnos. El planeta, según los investigadores, tiene una masa aproximadamente 10 veces mayor que la de la Tierra y tarda unos 15.000 años en formar una órbita completa alrededor del Sol, y en este momento se dirige hacia la Tierra, con una fecha de colisión no determinada. Pero su peligroso acercamiento podría tener consecuencias devastadoras para nuestro planeta, o por lo menos esto es lo que piensan un grupo de astrónomos quienes recientemente han advertido de que un enjambre de monstruosos terremotos sacudirá la Tierra el 19 de noviembre del 2017, causando la destrucción mundial y la pérdida de millones de vidas. La catástrofe global, de acuerdo con los astrónomos, ocurrirá debido al acercamiento del mítico planeta Nibiru o Planeta X en nuestro sistema solar interno. Según los expertos en la materia, cuando el cuerpo espacial errante se acerque a la Tierra el 19 de noviembre, su atracción gravitatoria causará un gran movimiento de las placas tectónicas, lo que provocará un enjambre de catastróficos terremotos globales, los cuales, según los astrónomos, devastarán las principales regiones del mundo. Gran parte de Europa, incluido Francia, Italia, Alemania y Rusia, serán devastadas, según informa el The Inquisitr. Causará una destrucción de proporciones apocalípticas a lo largo de la costa oeste de los Estados Unidos y Alaska. Provocara la devastación en China, Japón, Vietnam e Indonesia. Según los teóricos de la conspiración, la destrucción conducirá a la pérdida de la vida de millones de personas en todo el mundo. El grupo de astrónomos está seguro de que esta vez cumplirá su predicción, ya que han seguido cuidadosamente durante años el curso del monstruoso cuerpo espacial, conocido como el planeta Nibiru o Planeta X. El enorme planeta errante es en realidad un gemelo de nuestro Sol, y su influencia gravitacional sobre nuestra estrella más cercana ya es mensurable y observable. Pero lo más increíble de todo es que, aunque los científicos son escépticos sobre la popular teoría del Apocalipsis de Nibiru, han estado buscando una hipotética enana marrón que se cree que podría ser una compañera cercana de nuestro Sol. Los teóricos de la conspiración insisten en que la enana marrón que buscan los científicos es nada menos que Nibiru o el Planeta X. Como sabéis, una enana marrón es un cuerpo que se describe como una estrella fallida y se conocen así porque durante su evolución no fueron lo suficientemente masivas como para generar suficiente calor gravitatorio debido a la compresión como para mantener la fusión nuclear de hidrógeno con helio en sus núcleos. Sin embargo, las enanas marrones son demasiado grandes para ser consideradas como planetas. Aunque son difíciles de detectar debido a que no emiten calor y luz significativa, se pueden detectar indirectamente a través de su influencia gravitatoria en los cuerpos cercanos. Basado en el principio de que su presencia puede inferirse de su influencia de la gravedad sobre cuerpos masivos cercanos, muchos científicos sospechan que nuestro Sol tiene un cuerpo gemelo que muy probablemente sea una enana marrón. La NASA recientemente inició un proyecto para buscar una enana marrón cerca de nuestro Sol, utilizando el explorador de campo infrarrojo Wide Survey (WISE) lanzado al espacio. Muchos teóricos de la conspiración afirman que la intensificación de la actividad sismológica en todo el mundo en los últimos meses se debe al acercamiento del supuesto cuerpo apocalíptico. El popular teórico de la conspiración Terral Croft cree que la actividad sísmica mundial debido a la presencia de Nibiru alcanzará su punto máximo en noviembre. “La actividad sísmica global alcanzará su punto más alto en la segunda quincena de noviembre y principios de diciembre del 2017”, dijo Croft. “El evento sísmico previsto de alineación ocurrirá el 19 de noviembre de 2017, cuando la Tierra pase detrás del Sol en relación con la Estrella Negra”. Según Croft, los temblores activarán un sistema de fallas que se extiende desde Indonesia hasta Gibraltar. “Este escenario puede conducir fácilmente a un nuevo terremoto y actividad volcánica para Italia y Francia”, concluyó Croft. Sin embargo, los escépticos no están de acuerdo con esta información y recuerdan que los teóricos de la conspiración temían que el último día de la humanidad iba a ser el sábado 23 de septiembre cuando Nibiru tendría que haber impactado contra la Tierra. Afortunadamente, esta predicción no se cumplió. La NASA dio una explicación muy simple acerca de por qué no ocurrió absolutamente nada, ‘porque Nibiru no existe’: “Varias personas predijeron que el mundo terminaría el 23 de septiembre cuando otro planeta colisione con la Tierra. El planeta en cuestión, Nibiru, no existe, por lo que no habrá colisión. Se trata de un engaño en Internet. No hay una base científica para sustentar estas afirmaciones. Si Nibiru o el Planeta X fueran reales y se dirigieran a un encuentro con la Tierra, los astrónomos lo habrían estado rastreando al menos durante la última década, y ya sería visible a simple vista. Como eso no ha sucedido, obviamente, no existe”, dijo la NASA en su comunicado. Está claro que los teóricos de la conspiración no están de acuerdo con ello, e insisten que el planeta en cuestión causará eventos catastróficos durante un período de siete años a partir de octubre, incluidas las erupciones solares que podrían destruir las redes eléctricas o causar terremotos, erupciones volcánicas y tsunamis. “Si no es visible a simple vista cuando se acerca a nuestro planeta - afirman- es que se esconde detrás del Sol y solo nos daremos cuenta de su presencia cuando ya sea demasiado tarde. La NASA lo sabe, pero mantiene oculta la información para no generar pánico entre la gente”, indicaron. Por lo visto, este el 19 de noviembre sentiremos este peligroso acercamiento. ¿Estáis preparados?

jueves, 9 de noviembre de 2017

TERRIBLE PREDICCIÓN: Stephen Hawking vaticina que la Tierra se convertirá en una bola de fuego para el 2600

Stephen Hawking, una de las mentes más brillantes del mundo moderno, parece haber perdido la esperanza de que la humanidad pueda sobrevivir en la Tierra durante mucho más tiempo y nos aconseja huir de ella. En efecto, el físico teórico, astrofísico y cosmólogo británico predice que nuestro planeta se convertirá en una “bola de fuego” para el año 2600, ello debido al aumento en el tamaño de la población y las crecientes demandas de energía nos llevarán a la catástrofe, según publica este miércoles The Sun. Es por ese motivo que la humanidad debería comenzar a buscar refugio entre las estrellas para evitar desaparecer - aseveró - agregando que nuestro vecino más cercano, Alpha Centauri, es el mejor candidato hacia donde dirigirnos para salvarnos de la extinción. Hawking,quien hizo estos vaticinios durante el evento “Tencent Web Summit” celebrado el pasado lunes en China, - instó a posibles patrocinadores financieros a respaldar un proyecto que algún día podría conducir a vuelos tripulados cuando llegue ese momento. Como sabéis, el astrofísico británico británico está respaldando el proyecto Breakthrough Starshot. El proyecto consiste en desarrollar un ejército de minúsculas naves (tan pequeñas que tendrían el tamaño de un chip de ordenador,) que serían lanzadas hacia el sistema estelar Alfa Centauri a la búsqueda de planetas que, como el nuestro, pudieran albergar vida. Starshot reduciría el viaje hasta los 20 o 30 años, ya que las naves viajarían a 60.000 km/segundo y para lograrlo, utilizarían la luz. Serían nanonaves con velas fotónicas impulsadas por un gigantesco láser instalado en la Tierra. “Tal sistema podría llegar a Marte en menos de una hora, o llegar a Plutón en días, pasar a la Voyager en menos de una semana y llegar a Alpha Centauri en poco más de 20 años”, aseguró Hawking. Alfa Centauri es el sistema estelar más cercano a nuestro Sol, y está a 4.37 años luz de distancia. Con la tecnología existente hoy en día, un viaje duraría unos 30,000 años para llegar hasta llegar allí. El 24 de agosto del 2016 los científicos anunciaron el descubrimiento de un planeta del tamaño de la Tierra que órbita alrededor de la estrella más cercana a nuestro Sol, abriendo la brillante perspectiva de un mundo habitable que algún día podría ser explorado. Se trata del planeta llamado Próxima b que órbita a la estrella Próxima Centauri. Hawking reiteró que nuestros días en la Tierra están contados, luego de haber pasado el punto de no retorno. “Nuestro destino se encuentra allí y tendremos que hacer este viaje su queremos sobrevivir” puntualizó.

jueves, 2 de noviembre de 2017

INTRIGANTE TEORIA: ¿Los alienígenas podrían estar viviendo en océanos subterráneos de planetas congelados?

Alan Stern, investigador principal de la misión New Horizons, que actualmente explora Plutón, acaba de aventurar una respuesta a la vieja cuestión planteada por la paradoja de Fermi: Si es cierto que existen civilizaciones extraterrestres, ¿por qué no hemos entrado aún en contacto con ellas? Stern, científico planetario en la Universidad de Boulder en Colorado, no duda de que los extraterrestres existen, pero sugiere que podrían vivir confinados en océanos subterráneos de mundos helados, parecidos a algunas de las lunas de Saturno y Júpiter, como Encelado y Europa. Esos océanos están congelados, pero bajo la corteza planetaria el agua está en estado líquido. Sus corrientes podrían transportar nutrientes que formasen ecosistemas parecidos a los que existen en lo más profundo de los océanos del planeta Tierra. El científico lanzó esta idea durante una reunión de la División de Ciencias Planetarias de la Sociedad Astronómica Americana, celebrada recientemente en la localidad de Provo, en Utah. Propuesta por primera vez por el Nobel de Física Enrico Fermi en la pasada década de los cincuenta, la célebre paradoja que lleva su nombre hace referencia al hecho de que, si hay civilizaciones ahí fuera, no hemos logrado establecer contacto con ninguna de ellas, lo cual no tiene sentido. Desde entonces, y a pesar de que muchos astrónomos han escudriñado durante décadas el cielo en busca de señales de radio, el resultado sigue siendo el mismo: un desconcertante silencio. Las razones aducidas hasta ahora para esta falta de comunicación resultan muy variadas. Puede, por ejemplo, que ellos existen utilizando tecnologías desconocidas e indetectables para nosotros; o incluso podríamos pensar que debido a que nos ven como seres primitivos y salvajes, envueltos en constante guerras, no quisieran saber nada de nosotros, evitando cualquier tipo de contacto. A falta de una explicación comprobada, cualquier teoría es posible… Por eso la idea de Stern resulta tan simple como atractiva. En efecto, el científico aventura la posibilidad de que la mayor parte de los mundos capaces de albergar vida no se parecen a la Tierra, con sus continentes, su atmósfera y sus mares en superficie. Y que en vez de eso, podrían ser planetas congelados, con vastos océanos subterráneos atrapados bajo gruesas capas de hielo. Hasta hace muy poco ni siquiera sabíamos que esa clase de mundos existía. Pero ahora hemos podido comprobar que resultan muy comunes, y que ni siquiera es necesario salir de nuestro propio Sistema Solar para encontrar varios de ellos. Si esa proporción se mantiene también alrededor de otras estrellas, podríamos tener centenares de mundos como Encelado o Europa. Para Stern, si esos planetas helados albergaran vida inteligente, muy probablemente no podrían establecer contacto con nadie, ni ser escuchados fuera de su entorno acuático, ya que las capas de hielo de la superficie bloquearían sus señales de radio, que no podrían propagarse por el espacio y ser captadas desde otros mundos. Esas extrañas civilizaciones, además, podrían desconocer por completo que hay algo de interés por encima de sus “techos” helados, e incluso si encontraran alguna razón para taladrar las gruesas capas de hielo sobre sus cabezas, es posible que no supieran qué son todas esas luces que brillan en el cielo, si es que disponen de ojos para contemplarlas… Las cosas no serían fáciles para ellos ni siquiera si hubieran superado todos estos obstáculos y estuvieran predispuestos para la exploración espacial. De hecho, tendrían que llevar en sus desplazamientos enormes cantidades de agua, en vez de aire, para el mantenimiento de vida. Y eso sería sin duda un gran impedimento ya que, en palabras de Stern, incluso en nuestro caso, “todo lo que sabemos sobre viajes espaciales implica el ser capaces de construir naves más ligeras”. Según el científico, otro factor en contra para que existan mundos con océanos exteriores, como el nuestro, es que quedan expuestos ante cualquier anomalía que provenga del cielo: “Todos conocemos la historia de los impactos como el que con toda probabilidad terminó con el periodo Cretácico y los dinosaurios, y ese es solo uno de los peligros posibles. Aunque ninguno de ellos afectaría a la vida oceánica bajo el hielo”. Además, abunda Stern, esta clase de planetas no tienen por fuerza que estar dentro de las “zonas de habitabilidad” de sus soles, ni siquiera cerca de ellas, como se cree generalmente. “Un océano interior en Plutón resulta igual de húmedo y caliente que uno en el interior de una luna galileana” expresó. El propio Stern, sin embargo, admite que incluso si las cosas fueran realmente así, la paradoja de Fermi seguiría siendo válida, ya que seguiríamos sin saber por qué ninguno de los otros mundos “sin techo”, como el nuestro, ha revelado hasta ahora su presencia. Y hoy sabemos que, aunque no fueran el tipo dominante de planetas habitables en el Universo, ahí afuera podría haber billones de mundos parecidos a la Tierra. En su intervención, Stern afirmó que su idea constituye, sencillamente, un punto de partida para centrar la discusión. “Apenas estamos empezando a entender lo que sucede en el interior de esos mundos desconocidos. Vaya a saber uno que sorpresas encontraremos cuando una nave proveniente de nuestro planeta taladre su superficie congelada y podamos ver su interior” aseveró.

jueves, 26 de octubre de 2017

HALLOWEEN: Una celebración aterradoramente divertida

Brujas, hombres lobo, zombies, vampiros y fantasmas ya están preparados para salir por las calles la noche del 31 de octubre, convertida en una de las más esperadas del año, en el cual es habitual ver a los niños, y no tan niños, disfrazarse de lo más terrorífico que pillen e ir en busca de caramelos por cada puerta bajo el lema de “truco o trato”. Pero… ¿Conoces realmente los orígenes de esta fiesta ancestral? La palabra “Halloween” es una contracción de la expresión inglesa “All Hallow’s Eve” que literalmente, significa “Víspera de Todos los Santos”. Su origen es milenario y de variada procedencia. Halloween tiene una raiz céltica y otra romana. Los romanos dedicaban la fiesta denominada Feralia al descanso y la paz de los muertos, haciendo sacrificios y elevando diversas plegarias a sus dioses paganos. También los romanos dedicaban una festividad a Pomona, la diosa de las cosechas y los frutos, cuyo símbolo es una manzana -obsérvese que uno de los juegos tradicionales del Halloween es el juego de morder la manzana (bobbing for apples)-. Pero con anterioridad, ya los pueblos celtas de Irlanda, Gales, Escocia y norte de Francia, celebraban una festividad llamada Samhain, que ocurría entre finales de octubre y principios de noviembre, un rito en que se celebraba el final de la temporada de las cosechas y el comienzo del invierno. Los druidas - como se denominaban a los sacerdotes célticos - creían que la noche del 31 de octubre, los límites entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos desaparecían completamente, por lo que los fantasmas de los muertos venían del otro mundo a llevarse consigo a los vivos. Por eso en esa noche, los druidas preparaban enormes fogatas y hacían conjuros, intentando ahuyentar a los malos espíritus, y la gente dejaba dulces o comida a la puerta de sus casas, en la creencia de que los difuntos, a quienes las leyendas les atribuían la autoría de las más crueles atrocidades, se irían contentos y les dejarían en paz. Asimismo, la noche de Samhain abría el largo y crudo invierno por el que vagaban perdidos los fantasmas de los muertos en busca de cuerpos que poseer para transitar al otro mundo, hasta la llegada de la primavera cuando los días son más largos y las tinieblas menguan. Cuando el Cristianismo llego como una plaga a los pueblos célticos, la tradición del Samhain no desaparece, pese a los esfuerzos realizados por una corrupta y decadente Iglesia Católica para eliminar supersticiones ‘paganas’ -que pudieran entroncar con el satanismo o culto al diablo - para sustituirlos por los suyos. Sin embargo, al no poder erradicarla, deciden “cristianizarla” para atraer a sus seguidores, tal como hicieron con la Navidad y la Pascua, demostrando con ello una total falta de originalidad. Es así como en el calendario gregoriano, el 1 de noviembre pasó a ser el día de Todos los Santos; mientras el Samhain, la víspera de Todos los Santos, pasó a denominarse All-hallows Eve y, actualmente, por contracción de la expresión, Halloween. A mediados del siglo XVIII, los emigrantes irlandeses empiezan a llegar a América. Con ellos llegan su cultura, sus creencias y sus tradiciones, entre ellas el Halloween, que en un primer momento sufre una fuerte represión por parte de las autoridades de Nueva Inglaterra, de arraigada tradición luterana. Pero a finales del siglo XIX, los Estados Unidos reciben una nueva oleada de inmigrantes de origen céltico, recibiendo el Halloween un gran impulso, ya que se mezcla con otras creencias, dando como resultado la celebración que conocemos en la actualidad. De esta manera, el Halloween incluye entre sus tradiciones el contar historias de fantasmas (telling of ghost stories) y la realización de travesuras (mischief-making), bromas (fortunes) o los bailes tradicionales. La gente comienza a confeccionar disfraces (disguises) o trajes para Halloween (Halloween costumes). Asimismo, dada la imposibilidad de encontrar nabos en América, donde colocar la vela en su interior para espantar a los muertos, deciden reemplazarlos por calabazas, una costumbre que se generalizo y hoy esta indisolublemente unida a la celebración. Así, en los Estados Unidos, Halloween evoluciona y se desentiende de la tradición cristiana, convirtiéndose en una noche de misterio, donde las brujas, vampiros, fantasmas, duendes, espíritus, hacen de las suyas pero sin que se pierda el ánimo festivo y el buen humor. Una noche de dulces, bromas, disfraces y películas de terror, perdidos ya los miedos atávicos de los viejos ancestros irlandeses.

jueves, 19 de octubre de 2017

VAMPIROS: Siniestras criaturas de la noche

Es tiempo de Halloween y que mejor ocasión que ocuparnos en esta oportunidad de los vampiros, cuyas características están bien definidas. Tienen colmillos, beben sangre humana y no se reflejan en espejos. Podemos ahuyentarlos con ajo o matarlos atravesándoles el corazón con una estaca. Algunos son aristócratas que viven en castillos, como Drácula. Pero los vampiros no surgieron con una definición tan clara. Los estudiosos opinan que la concepción moderna de estos monstruos evolucionó de diversas creencias tradicionales establecidas en toda Europa. Dichas creencias partían del temor de que los muertos, una vez enterrados, podían seguir dañando a los vivos. Esas leyendas comúnmente se debían a la falta de conocimiento sobre la descomposición del cuerpo. Sucede que, al contraerse la piel, los dientes y las uñas del cadáver parecen alargarse, y a la vez que los órganos internos se descomponen, un líquido de purga oscuro puede escapar por la nariz y la boca. La gente que no conoce este proceso interpretaría que ese líquido era sangre y supondría que el cadáver había estado bebiéndola de los vivos. Mas los cadáveres sanguinolentos no eran lo único que causaba sospecha. Antes de entender cómo se diseminaban ciertas enfermedades, la gente imaginaba que los vampiros eran las fuerzas ocultas que devastaban lentamente sus comunidades. “La única constante en la evolución de la leyenda de los vampiros ha sido su asociación estrecha con la enfermedad”, escribe Mark Collins Jenkins en su libro Vampire Forensics. De modo que matar a los vampiros, o evitar que se alimentaran, era como las personas creían tener algún control sobre las enfermedades. Por esa razón, los pánicos de vampiros solían coincidir con los brotes de la plaga. En el 2006, un equipo de arqueólogos desenterró en Venecia, Italia un cráneo del siglo XVI, el cual fue sepultado entre varias víctimas de la plaga… con un ladrillo en la boca. El ladrillo posiblemente fue una táctica para evitar que la strega (vocablo italiano que designa a vampiros y brujas) abandonara la tumba para alimentarse de las personas. Pero no todos los vampiros abandonaban sus tumbas. En el norte de Alemania, los Nachzehrer o “desperdicios de la noche” permanecían enterrados, royendo sus mortajas. Una vez más, esta creencia quizás se asociaba con el líquido de purga, el cual podía causar que la mortaja se aflojara o rasgara, creando la ilusión de que el cadáver estuvo masticándola. Se pensaba que estos masticadores estáticos seguían causando problemas a los vivos, y también que su actividad aumentaba durante los brotes de plaga. En 1679, un teólogo protestante escribió el tratado “Sobre los muertos masticadores”, donde acusó a los Nachzehrer de dañar a sus familiares supervivientes mediante procesos ocultos. Propuso que, para detenerlos, había que exhumar los cuerpos y llenar sus bocas con tierra, y tal vez una piedra y una moneda, solo para asegurarse. Según el autor del tratado, el cadáver moriría de inanición si perdía la capacidad de masticar. Durante los siglos XVII y XVIII, las historias de vampiros florecieron en las naciones del sur y oriente de Europa, para disgusto de algunos personajes poderosos. Hacia mediados del siglo XVIII, el papa Benedicto XIV declaró que los vampiros eran “ficciones falaces de la fantasía humana”, y la emperatriz austriaca Maria Teresa de Habsburgo, condenó las creencias sobre los vampiros como “superstición y fraude”. Pese a ello, los esfuerzos anti-vampíricos continuaron. Lo más sorprendente es que el mayor pánico de vampiros ocurrió en Nueva Inglaterra, Estados Unidos, a fines del siglo XIX, dos siglos después de los juicios de brujas en Salem. En 1892, Mercy Brown, una joven de 19 años de Exeter, Rhode Island, murió de tuberculosis, enfermedad conocida entonces como tisis. Su madre y su hermana habían muerto de lo mismo y su hermano, Edwin, estaba enfermo. Muy preocupados, los vecinos temían que alguna de las mujeres Brown, recién fallecidas, pudiera dañar a Edwin desde la tumba. Cuando abrieron la fosa de Mercy Brown, hallaron que tenía sangre en la boca y en el corazón, e interpretaron aquello como una señal de vampirismo (aunque no usaron ese término). De modo que los vecinos quemaron el corazón de Mercy y mezclaron las cenizas en un brebaje que hicieron beber a Edwin; una estrategia anti-vampírica muy común. Aquella pócima debía sanarlo, pero en vez de ello, el muchacho murió meses después. Y no fue un incidente aislado. Michael Bell, folclorista y autor de Food for the Dead, calcula que hay 60 ejemplos conocidos de rituales anti-vampíricos en la Nueva Inglaterra de los siglos XVIII y XIX, y varios más en otras partes de Estados Unidos. Esos rituales eran más comunes en la región oriental de Connecticut y en el oeste de Rhode Island, agrega Brian Carroll, profesor de historia en la Central Washington University, quien escribió un libro sobre el tema. Carroll cree que los rituales anti-vampíricos fueron “introducidos como procedimientos médicos durante la Revolución estadounidense” por doctores alemanes que trabajaban para las fuerzas hessianas. Por ello, considera que los vampiros de Nueva Inglaterra se derivan de los Nachzehrer alemanes. Explica que, a diferencia de los vampiros chupasangre rumanos, los de Nueva Inglaterra permanecían en sus tumbas y dañaban a los vivos desde lejos, con “magia simpática” (o magia empática). Por su parte, Bell cree que las prácticas anti-vampíricas de Nueva Inglaterra procedían de muchos lugares y que los vampiros de esa región eran más semejantes a los vampiros rumanos que a los Nachzehrer. Señala que, al igual que los rumanos, los habitantes de Nueva Inglaterra “buscaban sangre en los órganos vitales, en vez de evidencias de mortajas roídas”. Y que el remedio anti-vampírico de “sacar el corazón, quemarlo y dar las cenizas a la persona o personas enfermas” también se acostumbraba en Rumania. No obstante el origen de las creencias de Nueva Inglaterra, su motivación fueron las mismas inquietudes sociales que en otros lugares: el temor de la enfermedad y el deseo de contenerla. Durante el pánico de vampiros de Nueva Inglaterra, los vampiros encontraron un nuevo papel en la literatura así como en obras teatrales de temática vampírica. Aunque inspirados en leyendas folclóricas y pánicos pasados, estos vampiros aristocráticos y sexuales se parecían más a los vampiros que conocemos en la actualidad. Los pánicos vampíricos desaparecieron en el siglo XX conforme los monstruos de ficción reemplazaron a las creencias folclóricas (y mejoró el conocimiento médico); con todo, hubo un resurgimiento muy peculiar a fines de la década de 1960, cuando Sean Manchester, presidente de la Sociedad Británica de Ocultismo, anunció que un vampiro hacía que la gente viera cosas extrañas en el Cementerio de Highgate, Londres. Los diarios habían publicado informes de un personaje alto, de ojos fulgurantes, y otras siluetas espectrales que flotaban en el camposanto, y los reporteros de inmediato adoptaron la teoría de Manchester de que los avistamientos eran obra de un vampiro de Europa oriental. Los periódicos incluso enriquecieron un poco sus revelaciones, diciendo que el personaje era un “rey vampiro” o afirmando que el vampiro practicó magia negra en Rumania antes de viajar a Londres en su féretro. En 1970, Manchester declaró a un equipo noticioso de televisión que pretendía exorcizar al vampiro un viernes 13. Esa noche, cientos de jóvenes acudieron al Cementerio de Highgate para ver el exorcismo (que no llevó a cabo). El pánico de Highgate no fue un caso en que los vampiros sirvieran como chivos expiatorios de una enfermedad, sino una sensación mediática y un ejemplo de “legend tripping” (jóvenes que van a un lugar presuntamente hechizado para probar su valentía). El incidente de Highgate es un fenómeno moderno en la historia de las leyendas vampíricas. A ello debemos agregar su presencia recurrente tanto en el cine como en la televisión para darnos cuenta que en pleno siglo XXI, la atracción que ejercen los vampiros continúa vigente.
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